Función
Más que una visión
Debido a que la idea cultural y empresarial de tener una “visión propia” se ha permeado en la Iglesia y se ha arraigado en el seno de la cristiandad, cada iglesia local o ministerio procuran elaborar una visión que los identifique, la cual se suele apoyar en un exagerado énfasis de ciertas verdades bíblicas.
En cierta medida, esa práctica incorrecta ha sido la consecuencia de que las funciones apostólicas y proféticas estuvieron ausentes en la mayor parte de la historia de la Iglesia, a pesar de que el Señor Jesucristo le ha delegado una «función» muy clara y específica a estos ministerios. Y ésta es la única función que entendemos, debemos caminar y alcanzar.
(Ver más en Visión o propósito).
Función del Ministerio
1
Equipar,
entrenar
y capacitar
2
Brindar
paternidad
espiritual
3
Dar
dirección
espiritual
4
Establecer
principios
espirituales
Equipar, entrenar y capacitar
- Esta tarea está destinada a todos los creyentes, afirmándolos en Cristo como fundamento.
- La Iglesia necesita reconocer a Cristo como único sustento de la vida (1ª Corintios 3:10, Efesios 2:20, Juan 15:5).
- Cuando los creyentes afirman sus vidas en Cristo, tienen una seguridad e identidad que sólo el Señor les puede dar (Lucas 6:47-48, Juan 1:12, 1ª Juan 3:1, Efesios 2:10).
- Cada hijo de Dios reconoce que no está solo en el mundo, sino que es parte de la familia de Dios y miembro del cuerpo de Cristo (Efesios 2:19, 1ª Corintios 12:27).
- Por medio del equipamiento espiritual, cada creyente comprende, asume y realiza su función como miembro de la Iglesia, para hacer una tarea efectiva de servicio que edifique al resto del cuerpo (Efesios 4:12, 1ª Pedro 4:10).
- La edificación de la Iglesia produce que los creyentes sean uno en la fe y en el conocimiento íntimo de Cristo, llegando a ser una Iglesia madura, estable, que no puede ser engañada y desviada por enseñanzas ajenas a Cristo (Efesios 4:13-14).
Brindar paternidad espiritual
- Esta acción es ejercida hacia la Iglesia y sus autoridades espirituales, afirmando el valor que tiene cada creyente y el propósito del Señor para cada uno.
- El objetivo de la paternidad espiritual es que Cristo sea formado en los creyentes. Esta formación es imprescindible para que los cristianos se vean como Dios los ve y se valoren en esa misma dimensión (Gálatas 4:19, Colosenses 1:28.29, 2ª Corintios 3:18, 1ª Pedro 2:9).
- Esta paternidad es como un ropaje que cubre y protege a los creyentes manifestando el amor del Padre por sus hijos, así como lo registra la Escritura al describir la tarea de los apóstoles con las autoridades espirituales y con las iglesias locales (1ª Timoteo 4:11-16, 2ª Corintios 11:28, 1ª Tesalonicenses 2:7-8).
- El ejercicio de la paternidad espiritual contribuye a que los creyentes tomen conciencia de no vivir para sí mismos, despojándose de todo anhelo, objetivo y meta personal, y disponiéndose a vivir para el Señor haciendo su voluntad. Éste es el verdadero propósito para el cual los creyentes han sido llamados (Lucas 14:26, 33, Mateo 12:50, Romanos 14:7-8, 2ª Corintios 5:14-15, Colosenses 1:9-10, 1ª Juan 2:17).
(Ver más en Características de un ministerio apostólico y profético – Parte 1).
Dar dirección espiritual
- Esta tarea tiene como objetivo que los creyentes vivan la Palabra de manera práctica y cotidiana por la guía del Espíritu Santo.
- Dar dirección, además de proveer un consejo adecuado, incluye el ejemplo de vida que respalda el consejo (Juan 13:12-17, Filipenses 3:17; 4:9).
- La dirección espiritual muestra el camino de Dios en todas las áreas, haciendo que los creyentes se afirmen en la Palabra de Dios como la única verdad insustituible para la vida (Mateo 4:4, 2ª Timoteo 3:16, Santiago 1:22, Hebreos 4:12).
- Para aplicar la verdad de Dios en cada ámbito de la vida, los creyentes deben depender del Espíritu Santo quien revela la Palabra (Juan 14:26; 16:13, Hechos 6:3).
- La guía del Espíritu Santo es la señal que distingue a los hijos de Dios, produciendo en ellos seguridad y confianza, evitando conductas equivocadas provenientes del sentimiento o razonamiento (Romanos 8:14, Gálatas 5:16, 25, Romanos 8:5-6).
(Ver más en Características de un ministerio apostólico y profético – Parte 2).
Establecer principios espirituales
- Los principios del Reino de Dios deben impulsar a los creyentes a una vida que demuestre que el evangelio tiene el poder de transformar a la sociedad.
- El Reino de Dios no es inaccesible y no está reservado únicamente para el ámbito celestial, sino que es el modelo de Dios para que los creyentes vivan en el mundo (Marcos 1:15).
- Donde está el Reino de Dios se hace la voluntad de Dios. Por esa razón, el propósito del Señor es que su voluntad se haga en la Tierra como se hace en el cielo (Mateo 6:10).
- Los principios espirituales revelan que el Reino de Dios no es un reino terrenal, y no se rige por un sistema de leyes humanas. El Reino se expresa en las personas que hacen la voluntad divina, y por medio de ellas (Juan 18:36, Mateo 12:50, Lucas 17:21).
- Según el plan de Dios, sus hijos pertenecen al Reino desde su nuevo nacimiento espiritual. Esta nueva condición es como un documento de identidad por medio del cual los creyentes comprueban que son ciudadanos de un Reino inconmovible, y que lo han recibido como herencia del Padre (Colosenses 1:13, Filipenses 3:20, Hebreos 12:28, Lucas 12:32, Santiago 2:5).
- Cuando los creyentes experimentan los principios espirituales, son conscientes de que su fe está cimentada en el poder de Dios, y no en la sabiduría humana o la teología intelectual. Valorando este privilegio, viven por los principios del Reino y no por los parámetros del mundo (1ª Corintios 2:5, Mateo 6:33, Colosenses 3:1-2, Romanos 12:2).
- El objetivo del Señor es que su Iglesia modele la realidad del Reino en el mundo, mostrando una vida llena de fe, amor y gracia, siendo el instrumento divino que hace las obras de Dios y muestra el poder del evangelio para que otras personas sean transformadas e incorporadas al Reino (1ª Tesalonicenses 1:3, Hechos 4:33, Mateo 5:16, 1ª Pedro 2:12, Juan 14:12, Romanos 1:16, 1ª Corintios 4:20, Marcos 16:15).
(Ver más en ¿Cómo gobierna Cristo a su Iglesia?).